¡Paz mis amados hijos, paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que intercedáis por la paz en vuestras familias, por la paz en vuestros corazones y en los corazones de vuestros hermanos.
El mundo está enfermo, a causa de los pecados que comete, y necesita mucha paz. Satanás quiere destruir la paz del mundo con violencia, con guerras y con mucho derramamiento de sangre. Interceded hijos míos, interceded para que todo mal y todo peligro sean vencidos y destruidos.
Dedicaos a vivir mis llamadas, difundiéndolas a todos vuestros hermanos, porque mis mensajes conducen a muchas almas al Corazón de mi Hijo Jesús. Con mis mensajes el Señor os concede grandes gracias y bendiciones, así que no os preocupéis y no temáis nada.
Cada mensaje mío es una llamada de amor que viene del Corazón Divino de mi Hijo Jesús. Es Él quien me permite hablaros, para invitaros a la conversión.
Luchad, luchad por el Reino de los Cielos, combatiendo todo mal con la oración, con la comunión diaria, con la Palabra de Dios y con el ayuno.
Doy las gracias a todos mis hijos que ponen en práctica mi invitación a orar y ayunar. Con vuestras oraciones y sacrificios estoy obteniendo grandes gracias ante el Trono de Dios. Seguid, hijos míos, seguid sacrificándoos por el bien del mundo y por el bien de las almas. Gracias por vuestra presencia. Volved a vuestros hogares con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.