¡Paz mis amados hijos, paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre Inmaculada, vengo del cielo para llenar vuestros corazones del amor de Dios. El amor de Dios puede sanar vuestras almas y vuestros corazones, liberándoos de toda enfermedad, de todo pecado y de todo mal.
No os apartéis del amor de Dios, amados hijos, sino desead este amor puro y santo, poderoso, que cambia vuestras vidas.
Estoy aquí para guiaros por el camino de la verdad, para que no perdáis la fe y el valor de seguir el santo camino del Señor.
Rezad, hijos míos. Rezad el Rosario todos los días en vuestros hogares, para que la luz y la gracia de Dios os bendigan y os envuelvan.
Os amo e intercedo por cada uno de vosotros cada día ante el Trono de mi Hijo Jesús. Aceptad mi invitación a la oración y a la conversión, para que podáis ser testigos del amor de Dios y del amor y la paz de Dios para todos vuestros hermanos y hermanas.
Volved a vuestros hogares con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
La Virgen nos pidió que rezáramos durante una semana, cada día tres veces los Magníficats acompañados tres veces de la oración a San Miguel Arcángel:
-Rezad por su obra;
-Pidiendo que aplaste las cabezas de esos demonios que nos persiguen a nosotros y a nuestras familias;
-Pidiendo que su Corazón Inmaculado triunfe sobre todo mal y en la vida de todos sus hijos;