Queridos hermanos y hermanas míos, les doy gracias por estar en oración. ¿No ven cómo ha cambiado el mundo? Nada volverá a ser igual si la humanidad no me escucha.
Hijos, casi todos ustedes piden señales. Cuando caminé sobre la tierra, di muchas señales y sin embargo muchos rechazaron este don. ¡Ahora la historia se repite! Doy muchas señales a la humanidad y sin embargo no son aceptadas: se burlan de ellas e insultan.
Hermana mía, cuánto haces para explicar que sin mí no puede haber orden. ¿Y qué has recibido? Recuerda que el don permanece contigo y mi descontento con ellos.
¡Cuánto amo a aquellos que me buscan y desean conocerme!
Les dejo paz en sus corazones y en sus hogares.
Su Jesús.
Fuentes: